IU propone retirar el título de hijo adoptivo de Sevilla a Queipo de Llano
Eva Rodrigo / laRepublica.es
El grupo municipal de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Sevilla solicitará el próximo viernes que le sean retiradas las distinciones de Hijo Adoptivo de Sevilla y la Medalla de la Ciudad al general franquista Gonzalo Queipo de Llano. Estos nombramientos fueron otorgados en 1937 y 1943, respectivamente, y han sido necesarios setenta años para revocarlos. Entre los dudosos méritos del general golpista, se encuentra la responsabilidad por la muerte de entre 8.000 y 9.000 trabajadores sólo durante 1936 en la provincia de Sevilla, según las investigaciones realizadas por las asociaciones de memoria histórica. Lograron ser tristemente famosas sus terroríficas arengas radiofónicas en las que instaba a las fuerzas de choque rebeldes a violar a mujeres y a asesinar republicanos en toda Andalucía: "Vayan las mujeres de los rojos preparando sus mantones de luto. Estamos decididos a aplicar la ley con firmeza inexorable: ¡Morón, Utrera, Puente Genil, Castro del Río, id preparando sepulturas! Yo os autorizo a matar como un perro a cualquiera que se atreva a ejercer coacción contra vosotros"
En Sevilla, que fue el feudo particular de Queipo de Llano, y también donde se enriqueció con los inmensos beneficios del cultivo del arroz en la marisma del Guadalquivir, aprobó torturar y “pasar por las armas” a sindicalistas, comunistas y ciudadanos fieles a la República. Especialmente dura fue la represión en barrios como Triana, La Macarena, San Julián y El Pumarejo. Los camiones para el transporte de los muertos al cementerio llegaron a conocerse como “camiones de la carne”, según explica el historiador Antony Beevor.
Como se recoge en la moción que presentará IU, siguiendo la definición establecida por la Convención de Ginebra, Queipo de Llano es un criminal de guerra y no debe compartir honores ni lugar con otros honrosos merecedores de distinciones de la ciudad. Qué mejor fecha para retirárselas que el 18 de julio.
Retirada de calles franquistas
En el mismo pleno municipal, Izquierda Unida también propondrá la sustitución de nombres de personajes o hechos relacionados con el golpe de Estado y la guerra civil de casi cincuenta calles repartidas por toda la ciudad. Algunos ejemplos son las calles Belchite, Brunete, Presidente Carrero Blanco o García Morato. Una comisión municipal especial ha contado con la ayuda de documentalistas, historiadores, responsables de archivos y técnicos para localizar y estudiar con detenimiento cada una de las calles y valorar la propuesta. Los nuevos nombres se elegirán poco a poco en un proceso de diálogo con ciudadanos y vecinos.
Ante la ofensiva creada por determinados grupos de intereses y medios de comunicación de la derecha en la ciudad de Sevilla, el grupo municipal de IU ha tenido que recordar que la propuesta se realiza en estricto cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica, aprobada en el Congreso a finales del año pasado. Esta ley encarga a los ayuntamientos que retiren de sus calles y plazas todo aquello que recuerde o exalte a quienes impulsaron el golpe militar de 1936. Además, los responsables de IU en el Ayuntamiento han recordado que consideran la ley claramente “insuficiente”.
En apoyo de todo esto, el Partido Comunista y el Foro por la República han convocado una concentración de apoyo a partir de las 11 de la mañana del viernes a las puertas del Ayuntamiento.
Contra las 65 horas
Por último, el próximo viernes también se discutirá en el pleno una moción contra la aplicación en el Estado Español de la directiva europea que amplía la jornada laboral semanal hasta las 65 horas. Esta propuesta ha estado precedida de concentraciones, recogida de firmas realizadas por el Partido Comunista de Sevilla, debates políticos y apoyos sindicales e insta a otros ayuntamientos y administraciones públicas a que se sumen al rechazo de una medida que supone un gigantesco paso atrás en el difícil y sangriento recorrido de la lucha obrera. No queremos ni podemos olvidar que se ha derramado mucha sangre para conseguir las 40 horas, y que muchos trabajadores siguen siendo hoy represaliados cuando intentan que esta conquista, lograda sólo sobre el papel, se cumpla en la realidad diaria de muchas empresas españolas.
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