Literature-Bits
Por la autopista he esquivado un radar móvil, pero cuando, todo satisfecho he mirado al cielo como gesto reflejo de libertad, me he encontrado a un helicóptero de tráfico justo enfrente de mí. En la radio mensajes electorales, muy pocos partidos u opciones. En la televisión sólo se habla de “el debate”. Sólo 2 candidatos. Llego al médico, me pide mi tarjeta SIP. La bánda magnética no funciona, con lo que tiene que introducir a mano los dígitos. Se equivoca, y le da error. Me mira como si no existiese, como si al no concordar mi número con la referencia en la base de datos, yo no tuviese derecho a estar allí. Oigo cómo una madre busca a su hijo Mohammed, mientras un guineano corre por el pasillo con sangre en una ceja. Me extraña que no me llame la atención.
Fuente: http://jorge.cortell.netEl atelier de Giancarlo Fitti es uno de esos lugares que te hace sentir especial. El hecho de que sea un artista que huye de la masificación y de la popularidad hace que mucha gente no lo conozca, aunque esté en pleno Manhattan (tiene otro en Paris). De hecho, a muchos de sus clientes (entre los que se encuentran desde famosos de Hollywood hasta marchantes londinenses) les place enormemente que no se emplee su nombre como referencia, o que no haya siempre una legión de paparazzi apostados en su puerta.
Fuente: http://jorge.cortell.netA psychological trap. We all, at some point, to some extent, fall into it.
In one hand we have the expectations others have of us. Wether real or imagined. Your son, your dad, your coworker, your lover, your friend… They push us, inspire us, but ultimately can crush us. The more responsible you are, the bigger the weight (real or perceived, which is just about the same for that matter) of those expectations.
You can try the “non responsible approach”. Being careless is often a way of avoiding the unbearable weight of expectations. But as you become careless to avoid others’ expectations, you become less and less reliable, ultimately failing yourself.
Fuente: http://jorge.cortell.net