Humor y curiosidades
Por un lado está bien que los contenidos de la red estén distribuídos y exista cierta multiplicidad (múltiples instancias de un elemento) para aumentar tanto su seguridad como su disponibilidad.
Pero por otro lado el exceso de multiplicidad innecesario hace que el ecosistema de la red se contamine, y las interacciones se dificulten.
Un ejemplo muy “gráfico”: el porno. ¿Os habéis fijado que los archivos de porno online tienen nombres muy similares (”video4.wmv”, “3.mov”, etc)? Son poco explicativos, no tienen elementos como tags o jerarquía, sin entrar ya en su distribución y almacenamiento.
Fuente: http://jorge.cortell.netYa he escrito en anteriores ocasiones sobre la erótica dle poder y cómo esta actúa de gran incentivo para que el sistema se autoproteja, enquilosado e inamovible, y se defienda de cualquier “ataque desestabilizador”.
Fuente: http://jorge.cortell.netSe han escrito tomos y tomos sobre la transición a cultura audiovisual contemporánea. Así que este post se ceñirá a experiencias personales y subjetivas.
Recuerdo con mucho cariño el estar encerrado en el camarote de un velero leyendo de una tacada La Historia Interminable, o el no poder dejar de leer Momo mientras merendaba en el pueblo de mis abuelos cuando era niño. La nostalgia y el romanticismo están muy bien. El defender la lectura pura de los textos desnudos como ejercicio potenciador de la imaginación es muy correcto.
PERO
Fuente: http://jorge.cortell.netEn particular mi hijo. Sí, otros les enseñan a su edad el “a-b-c…”, pero como eso lo aprenderá quiera o no en el cole, yo le hablo de la diferencia entre fusión y fisión, la evolución, o en este caso las leyes de la robótica. No es un aburrimiento para él, lo hago facilito y le encanta. Y a mí me guta más todavía, porque en su ingenuidad y falta de prejuicios se puede encontrar verdadera inspiración creativa. Ejemplo: revisando las leyes de la robótica de Asimov, a mi hijo se le ha ocurrido que habría que enmendarlas añadiendo la imposibilidad de que un robot se haga pasar por humano.
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A estas alturas ya lo ha hecho mucha gente, pero aquí va mi granito de arena: he actualizado mi iPhone a 2.0 sin problemas con el pwnage tool del Dev Team. Gracias! (por cierto, lo de la piña mordida supongo que de pwn, pine+appple = pineapple = piña).
Las gestiones telemáticas están muy bien, pero cuando aparecen cosas así (o como el IVEX, en el que no se puede tramitar la ficha de mantenimiento de terceros sin Explorer en Windows), nos damos cuenta de que queda mucho por hacer, y mucho por “denunciar”.



Texto que aporto al próximo proyecto / libro de Conservas
Fuente: http://jorge.cortell.netEn la era de Internet, cuando se supone que compartir es fácil, por culpa de los parásitos anacrónicos de siempre uno llega a echar de menos la época de la radio+cassette.
Fuente: http://jorge.cortell.net- McUser de la Uni. de Valencia nos propone aplicaciones para crear videotutoriales y podcasts en el Mac. Interesante recopilación.
- NeoSitios (creador de webs)
- WeJetSet una tienda online para viajar con mucho mucho estilo
- climatex.org, recursos sobre el cambio climático, del Instituto de Cambio Medioambiental de la Universidad de Oxford
Fuente: http://jorge.cortell.netDesde el Ryokan Andon de Tokio escribo estos apuntes más como notas propias y recordatorios que como post estructurado.
La salida de Beijing ha sido curiosa, porque en el aeropuerto he visto cómo se batía el record de comprobaciones de seguridad: 8 veces me han comprobado el pasaporte (¡2 veces dentro del finger de embarque!), y 2 veces me han hecho abrir la maleta (la embarcada una vez). Además el arco detector de metales ha pitado cuando yo he pasado, y lo único que llevaba de metal (comprobado luego a mano) era… ¡la bragueta!. Eso me pasa por viajar con cinturón de castidad. La próxima vez me lo quito

El día ha sido realmente agotador. Dejando de lado el trabajo, a primera hora estaba con mi amigo Wolf en la plaza Tiananmen (absurdamente enorme, la plaza más grande del mundo), y acto seguido a la Ciudad Prohibida. Precioso, gigantesco, y lleno de historias y anécdotas. Os cuelgo unas fotos, aunque encontraréis algunas más (y estas en grande) en mi photostream de Flickr.
Fuente: http://jorge.cortell.netDespués de la presentación de producto, perfectamente coordinada y organizada en el Instituto de Comercio Exterior, me he ido a comer con mis distribuidores en China, a un restaurante que ya tenía en mi lista, y resulta que está en el mismo edificio que su oficina. El restaurante en cuestión (LAN) está decorado por Philipe Starck, y como no podía ser menos es absolutamente impresionante (la foto no le hace justicia, pero ahí va)

Al final la reunión (para preparar la presentación de mañana) ha ido sobre ruedas, y he tenido tiempo de ir a visitar el Palacio de Verano con mi amigo Wolf.
El viaje en taxi ha sido larguito (más a la vuelta, durante el tráfico de hora punta, donde he podido apreciar lo bien que saben tocar el claxon mientras eruptan los taxistas locales), pero me ha permitido, como suele ser habitual, dar un vistazo rápido y superficial a la ciudad. Por supuesto hay de todo: desde la mayor modernidad arquitectónica (y eso sin visitar los lugares diseñados para eventos deportivos de los JJOO)
Fuente: http://jorge.cortell.netEmpiezo a probar lo chino ya en el avión. KLM ofrece alos pasajeros un menú chino (diseñado y realizado por una famosa cadena de restaurantes china). Está bueno, y hasta la bandeja es de diseño. Además me encanta comer con palillos, y es la primera vez que lo hago a bordo de un avión.
Me preparo para una inmigración y control de pasaportes estrictos, pero me sorprende lo rápido, aséptico y fácil que resulta. De hecho cada ventanilla de control de pasaportes tiene una serie de botones que al apretarlos indicas tu nivel de satisfacción con el agente que te ha tratado. Si hicieran eso con los EEUU…
Fuente: http://jorge.cortell.netEn el que se ha convertido en uno de mis anuncios favoritos de todos los tiempos (hace unos años tenía una agencia de publicidad, y aun me gusta analizar los anuncios) aparece Mikhail S. Gorbachev (el para unos preclaro, para otros marioneta último ex-presidente de la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas) en un coche con chófer pasando por delante del muro de Berlín y con una maleta de Louis Vuitton.
